S u ansiedad de morir se transformaba al momento en debate jurídico con la divinidad. "Los doctores no aseguran -- pensaba aquella mañana -- que, después de la muerte, las almas de los justos gozan inmediatamente de la visión beatífica de Dios, que es su recompensa. De acuerdo... Pero las escrituras nos dicen también que, llegado el fin del mundo, cuando los cuerpos resucitados se hayan reunido con sus almas, seremos juzgados en el Juicio Final. Hay en esto una gran contradicción. ¿Cómo puede Dios, omnipotente, omnisciente y perfecto, juzgar dos veces el mismo caso en su propio tribunal y apelar su propia sentencia? Dios es infalible, e imaginar una doble sentencia por su parte, lo que implica revisión y posibilidad de error, es a la vez impío y hereje...Además, ¿no combiene que el alma entre en posesión del goce de su Señor hasta el momento en que, reunida con el cuerpo, ella misma sea perfecta en su naturaleza? Luego... luego los doctores se equivocan. Luego no puede haber beati...