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Los Reyes Malditos (Maurice Druón)

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N o se puede decir haber conquistado a un hombre por haber pasado unas horas con él en el mismo lecho, como tampoco se es dueño de una fiera por haberla comprado y observarla a través de los hierros de una jaula. La posesión no crea el poder. Sólo se es dueño de una fiera, cuando ésta obedece las órdenes de su amo. .
L as personas dejan huellas en nuestra vida, pero las huellas más significativas no son las de las personas que llegamos a amar, sino las de las personas que nos amaron verdaderamente..
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E n este momento pienso en tí, y entonces, quisiera transformarme en viento, y si así fuere, llegaría ahora como brisa fresca y tocaría levemente tu ventana. Y si tú me escuchas y me permites entrar, estaré junto a tí. Voy a rozar tus cabellos, a soplar despacio en tu oido, y envolverte en mi cariño. Pero yo no soy viento... Ahora sólo soy pensamiento y estoy pensando en tí. Y si ahora abres tu ventana, yo estoy llegando a tí, ahora...en este momento..., en pensamiento...en el viento.
Y o necesito una mano suave para mi mano, un brazo que apoye mi cuerpo, un rostro para mi sueño, un alma tierna para mi corazón tristón, un hombre para mi deseo, pero dentro de mí no hay nada. Mi corazón late, tiembla. En mi pecho tiembla mi corazón tristón, el triste fin del sueño, de añoranzas de la persona que se fue cerrando la puerta sin decir, hasta pronto, un beso, vuelvo más tarde.
H ay tantas tormentas a mi alrededor que sólo en mi interior encuentro paz. Supongo que ese es el precio de estar en medio.
C uando miras la vida en profundidad descubres un balance que escapa a las miradas superficiales. Eso que llamas pobreza o riqueza está mejor distribuido de lo que crees si no te limitas a lo material. En ese sentido se aplica siempre la ley de la polaridad en la que se unen los opuestos o contrarios. La vida es una rueda con un constante sube y baja y no es raro que hoy te falte lo que ayer derrochaste. Otro símbolo de la vida es la puerta que, al mismo tiempo, sirve como entrada y salida. Piensa en la ley de la polaridad y aprende a unir los contrarios en lugar de enfrentarlos. Recuerda que a la mente le fascina clasificar, juzgar y esperar, pero la luz está en unir y balancear.

La Ley de los Varones (Maurice Druon)

S u ansiedad de morir se transformaba al momento en debate jurídico con la divinidad. "Los doctores no aseguran -- pensaba aquella mañana -- que, después de la muerte, las almas de los justos gozan inmediatamente de la visión beatífica de Dios, que es su recompensa. De acuerdo... Pero las escrituras nos dicen también que, llegado el fin del mundo, cuando los cuerpos resucitados se hayan reunido con sus almas, seremos juzgados en el Juicio Final. Hay en esto una gran contradicción. ¿Cómo puede Dios, omnipotente, omnisciente y perfecto, juzgar dos veces el mismo caso en su propio tribunal y apelar su propia sentencia? Dios es infalible, e imaginar una doble sentencia por su parte, lo que implica revisión y posibilidad de error, es a la vez impío y hereje...Además, ¿no combiene que el alma entre en posesión del goce de su Señor hasta el momento en que, reunida con el cuerpo, ella misma sea perfecta en su naturaleza? Luego... luego los doctores se equivocan. Luego no puede haber beati...